La economía española acabó 2017 como su sexto año financiando al exterior, un hecho inédito de la actual recuperación que no había ocurrido nunca desde que existen registros. El superávit por cuenta corriente alcanzó el año pasado los 24.800 millones de euros, un 2,5% más que en 2016 y un nuevo récord, si bien entonces supuso un 2,2% del PIB. El mayor crecimiento de la economía deja la capacidad de financiación actual en el 2,1%, publicó ayer el Banco de España. La balanza por cuenta corriente es el saldo del intercambio de bienes, servicios y rentas de un país con el resto del mundo y es el principal indicador de la capacidad de una economía para financiarse del exterior. La balanza de pagos incluye más partidas, y el año pasado fue positiva para España en 22.144 millones, un 3% más y otro máximo histórico.
Estos excedentes cosechados año a año están permitiendo que la economía corrija algunos de los desequilibrios que acumuló durante los años de pérdida de competitividad y la posterior crisis. La deuda exterior neta, es decir, el pasivo con acreedores extranjeros que tiene nuestro país descontando los activos que tiene en el exterior, bajó en 2017 hasta el 80,8% del PIB. Este indicador, también llamado Posición Internacional de Inversión Neta, es fundamental para medir la vulnerabilidad de una economía a «shocks» del exterior. Ello supone su menor nivel desde 2008, cuando registró un 80,2% y está lejos del máximo que alcanzó en 2014, del 97,8%. Desde entonces, el crecimiento de la economía y la mejora de la competitividad ha permitido diluir la deuda exterior poco a poco, siendo la reducción de tres puntos en 2017.Seguir leyendo

Publicado: 27 de Marzo de 2018