Los trabajadores españoles tienen que destinar hasta un 52% de su salario al pago de impuestos. O dicho de otra forma: los asalariados de España, de media, sólo disponen de un 48% de su sueldo una vez abonados el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), los impuestos especiales con los que están gravados el alcohol, los hidrocarburos y el tabaco, y todos aquellos pagos que la Administración exige. Así se desprende de un estudio elaborado por el Foro Económico Mundial y en el que, además, se observa que España es el cuarto país del mundo que mayor esfuerzo exige a sus trabajadores. Por delante sólo están Suecia y Dinamarca, en donde el pago de impuestos para mantener su desarrollado Estado del Bienestar supera el 56% del salario, y Francia, cuyos trabajadores deben destinar el 54% de su sueldo a este concepto. Por detrás de España, y todavía por encima del 50% del sueldo destinado a impuestos, se encuentran otras potencias económicas como Japón, Austria y Holanda. Sin embargo, en este grupo también está Portugal, país cuya situación no es tan favorable como la de las anteriores naciones y en donde el alto nivel de impuestos tiene, al menos en parte, el mismo origen que en el caso español: los ajustes exigidos por Bruselas, que en muchos casos se han traducido en una mayor presión fiscal ante la imposibilidad o incapacidad para obtener de otro modo los fondos y ahorros necesarios.

Publicado: 22 de Diciembre de 2015