El Gobierno proyecta un plan hasta 2016, con los empresarios y sindicatos, para elevar el peso del sector en la economía en 1,4 puntos, hasta el 17,4% del PIB, y crear 370.000 puestos de trabajo. La crisis ya ha destruido 800.000 empleos en la industria y ha dejado ociosa el 30% de su capacidad. El decálogo para revitalizar el tejido productivo español 1. Más presencia en el extranjero. España podría aumentar en 10.000 millones de euros anuales sus exportaciones industriales fuera de la UE si refuerza sus relaciones comerciales con los siguientes países: EEUU, Canadá, Japón, Corea, Australia, China, Rusia, India, Indonesia, Arabia Saudí y Sudáfrica. Es una propuesta del Boston Consulting Group y el Gobierno. 2. Multilocalización de empresas. Según el informe del BCG y el Ministerio de Industria, hasta el 10% de las pymes españolas y el 60% de las grandes empresas podrían disponer de filiales y plantas en el extranjero si las multinacionales españolas potenciaran su capacidad de ‘arrastre’ para compañías más pequeñas que quieran salir al exterior y no dispongan de medios. 3. Defender el interés nacional. La consultora estadounidense recomienda potenciar la llamada «diplomacia económica» para defender los intereses españoles en los foros internacionales. En concreto, propone imitar las estrategias de países como Alemania o Francia, aumentar la influencia de ‘lobbies’ españoles en la UE y reducir la burocracia. 4. Estimular la demanda interna. La demanda interna de bienes industriales españoles, según el BCG, podría crecer en 13.500 millones de euros anuales si se reforzaran los programas de estímulo para sectores estratégicos y de fomento de productos ‘Made in Spain’. Una de las medidas que el BCG cree adecuadas es el Plan Pive para renovación de vehículos. 5. Reducción de los costes. La puesta en marcha de programas de optimización de costes logísticos, laborales y energéticos podría reportar a la industria española un ahorro de 1.000 millones de euros al año. El informe del BCG propone, entre otras medidas, desarrollar fuentes de energía autóctona como el gas de esquisto y homogeneizar las normativas de transportes. 6. Mejorar el marco regulatorio. España ocupa el puesto 44 en la clasificación de 180 países que elabora el Banco Mundial sobre la facilidad para abrir negocio, un escalón por debajo de los países del entorno. Entre las medidas propuestas para incentivar las inversiones extranjeras destaca la garantía de la unidad de mercado y la simplificación de la regulación. 7. Potenciar la I+D+i. Pese a los esfuerzos del país por incrementar el gasto en I+D+i durante la última década, en 2010 el gasto conjunto del sector público y privado fue del 1,4% del PIB, por debajo del 2% de la media de la UE y lejos de países punteros como Alemania (2,8%) o Japón (3,4%). El BCG propone hacer un seguimiento más exhaustivo de las ayudas. 8. Profesionalizar las pymes. Más del 60% de los empleados españoles trabajan en empresas con una plantilla inferior a las 50 personas y un 40% lo hace en compañías con menos de diez trabajadores. Algunos retos que deben encarar estas empresas son la poca especialización de los empleados y la limitada exposición a los mercados internacionales. 9. Educación empresarial. Una de las ideas que el Gobierno introdujo en la reciente Ley de Emprendedores es la introducción de nociones empresariales y fomento del emprendimiento en los planes educativos, para así facilitar la inserción de los alumnos en el mercado laboral. El sector privado afirma que la educación actual no contribuye a esa integración. 10. Más financiación no convencional. Dada la abrupta caída de créditos bancarios durante la crisis, una de las alternativas para que las empresas consigan financiación es la emisión de deuda corporativa. El recién creado Mercado Alternativo de Renta Fija (MARF) puede ser un instrumento apto para estimular la compraventa de bonos y pagarés empresariales.



Publicado: 29 de Abril de 2014